Iniciamos el segundo día de ruta los cinco valientes (y el capitán, cómodamente instalado en la furgoneta de apoyo, supervisando… desde su trono con ruedas) con mucha ilusión y una temperatura en Porto Covo ideal para afrontar los 41,57 km que nos separaban del destino. Vamos, el típico clima que te hace pensar: “hoy sí, hoy soy ciclista profesional”… hasta que aparece la arena.
Al ser el recorrido por la costa, no hay mucha dificultad si hablamos de desnivel, pero, igual que el día anterior, la arena en las pistas hacía bastante dificultoso el pedaleo. Más que ciclismo, por momentos parecía una clase intensiva de spinning… pero sin música y con más sufrimiento. A pesar de ello, y gracias a que todavía nos quedaban fuerzas (y algo de dignidad), conseguimos avanzar mientras disfrutábamos de las preciosas playas que íbamos dejando a nuestra derecha: Praia de Ilha do Pessegueiro, Praia dos Aivados o Praia do Malhão. Todo muy bonito… aunque no lo suficiente como para bajarnos de la bici y empujar con alegría.
Hicimos parada para café en Vila Nova de Mil Fontes, precioso pueblo marinero en la desembocadura del río Mira. Un lugar tan encantador que casi convencía para quedarse… pero el destino (y las piernas) nos llamaban.
Llegamos a Almograve justo a tiempo para comer, que, siendo sinceros, era ya el principal objetivo del día. Aprovechamos la tarde para descansar y reponer fuerzas, actividad en la que demostramos ser auténticos expertos.
En esta ocasión, nuestro alojamiento fue en la Pousada de Juventude de Almograve, todo lo contrario al de Porto Covo. Un lugar enorme y lleno de gente, sobre todo joven, en el que nosotros aportábamos ese toque “vintage” al ambiente. Había habitaciones individuales y también de grupo con literas, perfectas para recordar viejos tiempos… o para confirmar que ya no estamos para esos trotes.
El principal problema lo encontramos a la hora de la ducha: mucha gente y pocas duchas. Las colas eran tales que, por un momento, pensamos que habíamos cambiado las bicicletas por entradas para un concierto. Pero bueno, todo forma parte de la aventura… y del aroma del compañerismo 😄

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